الأحد، 5 أكتوبر، 2008

حوار/Entrevista


Vencer el miedo y tratar cualquier tema gozando de la libertad
Entrevista al poeta iraquí

Abdul Hadi Sadoun
Por Luis Rafael Hernández

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«Conozco al poeta, traductor y editor iraquí Abdul Hadi Sadoun hace ya casi una década. Alguien nos presentó, la vocación literaria nos hizo amigos. Detrás de su pipa humeante, chispean sus ojos. He contestado a sus interrogantes para más de una entrevista. Ahora es él quien responde a mis preguntas con palabras que le he escuchado en la plática cómplice y que han sido traducidas al español, al inglés, al italiano y a otras tantas lenguas. aunque nació en Bagdad en 1968 vive exiliado en Madrid desde 1993, viaja a festivales de poesía donde se cuecen palabras de amistad y mantiene contacto con hispanistas e intelectuales de los cinco continentes, quienes colaboran en su revista Alwah, nacida en 1997, o en el sello editorial Alfalfa, que también dirige.
Como traductor, ha reescrito en árabe a varios autores españoles e hispanoamericanos, entre los que sobresalen Cervantes, Borges, Lorca, Aleixandre, Octavio Paz y Goytisolo. De su decena de libros publicados, sobresalen los poemarios: El día lleva traje manchado de rojo (Damasco, 1996); Encuadrar la risa (Madrid, 1998); No es más que viento (Madrid, 2000); Pájaro en la boca (Damasco, 2005); Escribir en Cuneiforme (Caracas, 2006); y la novela Plagios familiares (Jordania, 2002). Sus antologías de poesía iraquí contemporánea La Maldición de Gilgamesh (Barcelona, 2005) y A las orillas del Tigres (Caracas, 2007), han servido para acercar al público hispánico a un acervo que pocos conocen y que desencadena la tradición milenaria árabe insertándola en occidente y en el mundo global contemporáneo, con nuestras mismas preocupaciones existenciales, desde ambientes que se bifurcan.»

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Abdul H. Sadoun es uno de esos hombres puentes que enlazan pueblos.
Creo sinceramente que el encuentro cultural en una persona de más de una lengua y esencia es una riqueza en sí, y es una base fuerte para cualquier intelectual. Así que mi estancia en España me ayuda a forjar mi vida y mi estilo literario. En primer lugar, España me ofreció refugio y libertad de expresión y replantearme mi identidad, por lo menos en lo cultural. No se puede ignorar una larga estancia en un país que no sea tuyo, tampoco su lengua. En España yo completé lo que me falta de mi herencia oriental. Estar aquí me ha dado la ventaja de contactar con las novedades culturales, y eso significa riqueza y vida para cualquier intelectual.
Aunque no se decante por la poesía social o el planteo político explícito, jamás olvida sus raíces y a su patria iraquí, removida por la dictadura, la invasión extranjera y la guerra civil. Al tanto del arte de su gente, defiende el diálogo entre exiliados y anclados en la patria babilónica.
Cualquier invasión mata ante todo el espíritu del ser humano, y la creatividad es nula sin este núcleo. Pero cualquier literatura en situaciones extremas como la que vive mi país, intenta hacerse útil o significativa, ya que su papel es más importante hoy que en otros tiempos. El literato iraquí, además de que no quiere perder la oportunidad de documentar toda la situación que vive, suele trabajar dentro de esta realidad. Esta realidad manipulada, sucia, coja o maquillada, intenta con su estilo y su capacidad literaria observarla y explicarla detalladamente. Durante todo este tiempo, se publicó en Irak y fuera del país más de lo que se publicó durante los últimos diez años, y este dato no es en vano si vemos el interés del escritor en participar y su creencia de veras en su papel social. Un pueblo muere cuando no le queda nadie que testimonie sobre su tragedia, no cuando caen los muros....
Hay una notable diferencia entre la literatura que se publicaba y promocionaba en los tiempos de Saddam y la que se escribe y publica hoy en Irak.
La literatura en tiempos de Saddam fue sobre todo propagandística, empeñada en glorificar la dictadura. El gran peso de la cultura que diseñó Saddam ha sido para limpiar su imagen, la mala fama de un sangriento. Él pretendía ser un ejemplo para todo el mundo, por eso sus "negros" no consiguieron nunca el resultado que él esperaba, ya que él no creía en el papel de la cultura sino que la subordinaba a la política y consideraba a los intelectuales como sospechosos, o en el mejor de los casos como una profesión sin importancia.
Esto no quiere decir, sin embargo, que la totalidad de la literatura escrita en su tiempo haya sido pura propaganda, ya que pudieron crearse obras magníficas, en el sentido literario, aunque ajenas a las preocupaciones reales de la sociedad. Toda obra usaba máscaras para ocultarse: Generalmente, los escritores buscábamos otras referencias o símbolos lejanos para hablar de lo que ocurría en realidad en el país.
Aunque Irak vive situaciones extremas por la violencia y la falta de seguridad, en los últimos años el aumento de publicaciones, televisión y páginas web está motivado por la avidez de la gente por estar informados.
En el caso de las mujeres escritoras, maniatadas antes por la censura y el machismo, hoy se abren nuevas posibilidades de expresión.
La mujer iraquí, como cualquier artista, sufrió la censura, pero en su caso fue quizás mayor. Una excepción hallamos en Nazik Al-Malika, la pionera de la poesía árabe moderna, una voz renovadora y una ensayista de gran nivel. Pero se puede destacar en las siguientes generaciones la poca participación femenina, y si hubo alguna fue en campos como la crítica, la narrativa y las artes plásticas. En la última generación se puede hablar del aumento de nombres de poetisas importantes que siguen publicando y parte de su obra se traduce a lenguas extranjeras. Aunque no es bueno generalizar, ya que la situación horrible que vive el país quizás no ofrece seguridad y libertad para ellas, actualmente muchas insisten y aportan obras interesantes.
Después de la caída del régimen de Saddam, la literatura iraquí de dentro y de fuera se libró de la censura y logró el diálogo que hasta entonces era imposible, volvió a ser una.
Yo no creo en la división de la literatura de un país, la de fuera y la del interior, ya que las dos beben de la misma raíz. Pero en el caso de la literatura de diáspora, ésta tiene un gran margen dado por la libertad de expresión sin tener que caer en los límites de la censura y propaganda impuestos a la literatura del interior. Además, el nuevo ambiente, la nueva sociedad y la lengua la lleva a experimentar otras facetas y diferentes temas. El gran problema de la literatura del interior es que está bajo la presión de muchas condiciones socio-políticas. Una literatura bajo la censura es arte con un ala cortada, un ave que no puede volar por mucho que se esfuerce.
Hoy en día el escritor intenta tratar muchos temas prohibidos durante la dictadura de Saddam, cuando todo estaba a favor del régimen o era propaganda en esa línea. Lo que se lee y publica hoy en día está concentrado en temas sociales, religiosos y políticos. Este es el trío identificador de la nueva literatura. Las circunstancia de vida, la historia reciente y la dictadura del ex-régimen, tienen gran acogida en los lectores y en la obra del escritor iraquí contemporáneo.
Deseamos conocer los nombres de los autores más relevantes de Irak.
En la literatura iraquí moderna se puede hablar de decenas de nombres influyentes, no sólo en el mapa cultural del país, sino de la lengua árabe. Hay que hablar de generaciones enteras y en cada generación se señala con mucha importancia alguna obra como el punto destacado de una década, empezando con los pioneros de la poesía moderna, que son tres poetas iraquíes en la generación del nuevo milenio. No es fácil mencionar nombres, pero puedo destacar a algunos poetas, por lo menos conocidos en España gracias a las traducciones de destacados arabistas, como Al-Yawahiri —el último gran clásico de la poesía iraquí—, Al-Sayab, Al-Malaika, Al-Bayati, y contemporáneos como Al-Nawab, Saadi Yusuf, Bulos, Al-Azzawi, Al-Breikan…
Desde la distancia del exilio podría tenerse una visión deformada de la realidad de la patria en guerra. ¿Influye el exilio en la obra de los autores emigrados?
Lo que ocurre en mi país lo vemos con mucha preocupación, ya que no es lo que esperamos o soñamos después de la salvación de la dictadura saddamista. La mayoría de nosotros vemos despedazados nuestros sueños de un Irak estable, libre y de una sociedad abierta. Lo que nos ofrecen es un país dividido, violento, sin esperanza ni futuro. Vemos un camino sin salida lleno de trampas y mentiras.
El exilio no ha sido nuestra elección, pero sí nos significó la oportunidad de conectar con otras culturas y pueblos. En mi caso —que supongo semejante al de cientos de intelectuales iraquíes—, creo que el encuentro con otra cultura y otra lengua significa una ganancia. Así que mi estancia en España me ha ayudado a forjar mi vida y mi estilo literario.
En Irak, después de la caída del régimen de Saddam, los cambios sociales y políticos se han acelerado. Esta transformación también concierne a la literatura, a su mercado y medios de difusión.
A diferencia del resto del país, la situación de la literatura en Irak hoy es buena, ya que desaparecieron las barreras de la censura. Hoy en día estamos ante el mercado más amplio en la zona. La libertad del pueblo encarcelado ha hecho brotar los proyectos escondidos y todas las obras e ideas no hechas. En Irak, a pesar de los pesares, hay más de 160 publicaciones seriadas, un cuatro por ciento de carácter literario. Además del aumento de editoriales, ya que han regresado muchos de los exiliados con sus proyectos y sus deseos de participar en la reconstrucción del país. Sabemos que eso no significa que la situación de la máquina literaria esté en buen camino, pero por lo menos se ha librado de la censura dictatorial.
En el caso de la poesía, los países árabes han traspasado no sólo las fronteras geográficas, sino también las idiomáticas y culturales.
Realmente, la poesía árabe de hoy, es similar a cualquier tendencia poética del resto del mundo, ya que las barreras en nuestro universo globalizado son cada día más escasas. La modernidad (y al mismo tiempo la separación de la poesía árabe moderna de la clásica por la métrica y mucho más en temas y formas estéticas) ha sido propiciada por figuras pioneras de la lírica iraquí desde mediados del siglo XX. En los ochenta el mapa poético árabe ha sido dominado por la revolución de la poesía libre y del verso en prosa.
Quizás se puede destacar en la poesía árabe contemporánea su compromiso con los temas sociales, y este punto tiene sus aprobaciones, casi iguales en los países Latinoamericanos, ya que todavía el problema de la identidad, las libertades y los asuntos religiosos, pesa demasiado para no tratarlos durante décadas. En la poesía iraquí, además, es necesario enfocar los temas de la dictadura, las guerras, la muerte y el exilio.
En el arte también siembran su esperanza de un mejor futuro, por eso Abdul H. Sadoun cree que la literatura puede influir positivamente para el logro de la paz y la reconstrucción de Irak.
Se puede influir mucho, y por eso espero que los nuevos políticos de Irak vean a la literatura como algo serio. Un país sin atención a la cultura es un país nulo. Me temo que no hemos llegado aún a este punto, aunque hay esperanza de que el tiempo del terror pase y el interés en la literatura y el arte sea primario. Sé que Irak necesita bastante trabajo en todos los niveles, pero sinceramente no creo que la literatura vaya a tener la misma imagen negativa en la época dictatorial saddamista. Es una cuestión de tiempo y esfuerzo, y el campo cultural iraquí dentro y fuera del país es bastante activo y desarrollado.
El universo árabe observa con atención la evolución de Irak y de su literatura, un paradigma del reto de la cultura oriental por derribar los tabúes y crecer hacia el futuro. ¿Cuál considera el desafío mayor de la literatura árabe en el mundo contemporáneo?
El gran reto del escritor árabe moderno es vencer los tabúes que nos han metido las diversas políticas de la zona. La literatura árabe no es una literatura de segunda línea, es más, se trata de una literatura con historia y tradición, y para llegar al lector mundial necesita libertad y buena planificación. Y lo más importante, la creencia del escritor en su papel para que progrese la sociedad. Nuestra literatura necesita dar el gran salto, en una frase: Vencer el miedo y tratar cualquier tema gozando de la libertad.

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Abdoul Hadi Sadoum (Irak, 1968)
Poeta iraquí, además es narrador, periodista e hispanista. Reside en Madrid desde 1993. Desde el año 1997 codirige la revista y publicaciones de Alwah, la única revista cultural en lengua árabe en el territorio español dedicada a las letras árabes, especialmente, a la literatura del exilio. Algunos de sus cuentos y poesías han sido traducidos al alemán, francés, inglés, italiano, persa, albanés y español. Ha traducido del español al árabe poesía selecta de los mejores poetas hispanoamericanos, así como dos antologías de la poesía española moderna y una selección de cuentos hispanoamericanos contemporáneos. Tiene otras importantes traducciones como la novela anónima Lazarillo de Tormes y Corazón tan blanco de Javier Marías. Su obra Tesoros de Granada ganó el premio literario en 1997 al mejor cuento infantil en árabe. Es autor de los siguientes libros en lengua árabe: El día lleva traje manchado de rojo (1996), Encuadrar la risa (1998), No es más que viento (2000), Plagios familiares (2002), y Pájaros en la boca (2005). Coautor de dos libros en castellano: La vuelta del viejo a su juventud, cuentos eróticos árabes (2003) e Irak: La maldición de Gilgamesh, poesía iraquí (2005). La fundación editorial venezolana El Perro y la Rana, en su colección Poesía del Mundo acaba de publicar su poemario Escribir en cuneiforme.
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Luis Rafael (1974)
Poeta, narrador y ensayista. Ha publicado, entre otros: Un bosque por dentro (cuento),1990; En la Casa del Hombre (poesía), 1995; Dos leyendas (narrativa), 1996; Juana, el talento precoz (ensayo), 1998; Cartas al padre (poesía, en edición bilingüe español-árabe), 2000; El Modernismo martiano, nuestro Modernismo (ensayo), 2000; El detective Perrín acude al llamado (cuentos policíacos para niños), 2002 y Los hijos de Adán (cuento), 2002; La vuelta del viejo a su juventud y Mulato otros cuentos eróticos de la antigua Arabia (versiones en colaboración con Abdul H. Sadoun, 2003); Colómbico (poesía, 2003); Eliseo Diego: donde la demasiada luz (ensayo, 2004); Cuentos para dormir (cuentos para niños, 2005); Crece en mi cuerpo el mundo (poesía para niños, 2005
).

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